4 maneras de lidiar con clientes tóxicos (y no envenenarse en el intento)

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Los clientes son los que con su dinero hacen posible la supervivencia de las agencias. Si ellos a su vera, éstas estarían condenadas a una muerte segura.

¿El problema? Que muchos de los clientes que dan de comer a lasagencias son absolutamente tóxicos y pueden contagiarlas con suma facilidad del veneno que (empresarialmente) supuran por todos los poros.

Ante un cliente tóxico, podemos adoptar varias estrategias (más allá de ponerlo de patitas en la calle). Inc. propone a continuación varias maneras de puntos los puntos sobre las íes a los clientes tóxicos:

1. Hable abiertamente con el cliente sobre el problema
Hablar sobre el problema (la toxicidad del cliente) es el primer paso para solventarlo. De hecho, supone la mitad de la solución al problema. Hablar con el cliente sobre su a todas luces ponzoñosa cultura empresarial no liberará a ésta automáticamente de la ponzoña, pero es un ejercicio saludable y catártico. Cuando se enfrente a un cliente tóxico, no finja jamás que la situación es normal. Si lo hace, se lo estará poniendo en bandeja al cliente para que su mala maléfica empresarial erosione a la suya propia.

2. Pertréchese de un plan
Hablar sobre el problema ayuda, pero aún más útil es estar aprovisionado de un plan para combatirlo. Deberá proteger de manera deliberada la cultura de su agencia, poner límites y tener muy claro lo que hará cuando el cliente cruce la línea de lo permitido (que probablemente la cruzará).

3. Procure jugar siempre en casa
Cuando tenga que vérselas con un cliente tóxico, intente que todas sus reuniones con él tengan lugar en su propio espacio (y no en el de la parte contraria). Evite a toda cosa convertirse en “invitado” del cliente en su propio terreno de juego. Haga que sea él el “invitado” (y conseguirá probablemente una notable mejora en su comportamiento).

4. Aprenda a decir “no”
Si las demandas del cliente son claramente excesivas y poco razonables, no tenga miedo de decir “no”. Recuerde que la cultura (saludable) de su propia agencia es muchísimo más importante que una factura (la que pagará el cliente por una petición totalmente fuera de lugar).

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